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  • Lee Ann Seifert Steinmetz

TU PAREJA, TU ESPEJO

Actualizado: jun 8

Para muchos no existe nada más gratificante que amar y ser amado. El inicio de una relación generalmente supone un nivel de emoción elevado, mucha motivación y entusiasmo. En esta fase de enamoramiento absolutamente todo parece perfecto y el otro pareciera tener todo lo que siempre buscamos, anhelamos y deseamos.


Con el paso del tiempo, y a medida que la relación se vuelve más “real” es cuando empiezan ciertos conflictos o diferencias, y es común preguntarse ¿la persona de la que me enamoré sigue siendo la misma? Empieza uno a hacer más consciencia de la elección que hizo.


A veces pensamos que la elección de pareja es una casualidad, algo que se da o que hacemos de forma espontánea

(“¡Qué raro! Siempre me tocan puras parejas infieles…)

Se nos olvida que la pareja no cae del cielo, nosotros la elegimos y esta elección está basada en quienes somos nosotros y qué buscamos de forma consciente, pero más importante de forma inconsciente (atraemos lo que somos en el fondo).


Nosotros depositamos en la pareja una serie de expectativas idealizadas y esperamos que el otro satisfaga nuestras carencias. Proyectamos necesidades y deseos insatisfechos y esperamos que el otro resuelva todo o casi todo (a nivel inconsciente).


Si tenemos TAN claro todo lo que decimos querer en una pareja, ¿por qué de repente las cosas no salen como deseamos cuanto pensamos que lo habíamos encontrado?


Tendemos a echarle la culpa a la pareja de las cosas que salen mal, incluso de lo que hacemos y de cómo reaccionamos nosotros, responsabilizando al otro completamente por todo lo que sucede en la relación. Es importante analizar qué es lo que realmente anhela el inconsciente.

Nuestra pareja refleja aspectos propios que no estamos listos para reconocer a veces. Con esta persona compartimos tiempo, experiencias, intimidad, amistad, angustias, felicidad y esperanza; lo cual hace que fácilmente se convierta en un objeto donde podemos proyectar lo nuestro. Lo que admiramos y nos molesta de nosotros mismos se manifiesta frecuentemente en el otro y viceversa.


Una pareja es una relación de dos en donde la responsabilidad recae sobre ambas partes (SI, en todos los casos). Esto puede parecer ridículo, más en aquellos casos en donde a simple vista es “aparentemente claro” de quién es la “culpa.” Por esto si las cosas en mi relación no van del todo bien es muy importante que yo haga un análisis personal para conocer mi realidad emocional real y me responsabilice de lo que me corresponde a mí. De esta forma me puedo acercar al otro de una forma más asertiva con la finalidad de resolver cualquier conflicto (si yo cambio de actitud lo que veo reflejado en el espejo también cambiará).

Esto puede sonar un poco desconcertante, sin embargo, es todo lo contrario. Es muy reconfortante saber y reconocer que a medida que yo vaya abriendo los ojos hacia mi interior puedo ir generando un cambio en mi mismo y por ende en mi entorno, a diferencia de estar siempre aferrado a cambiar a los demás.


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