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  • Lee Ann Seifert Steinmetz

¿Te amo porque te necesito?



El amor… es un tema que encontramos en todos lados; en canciones, películas, libros, frases y en el consciente e inconsciente de la mayor parte de las personas de alguna forma se hace presente este tema. Es algo que motiva, que nos mueve de forma significativa y en ocasiones hasta guía nuestro camino. El amor tiene varias definiciones y a la vez ninguna en específico. Lo que sí es que es algo a lo que muchas personas aspiran y algo que la mayoría busca incansablemente.

El amor es algo maravilloso y sublime, sin embargo, hay una línea muy delgada entre esto y algo que se puede volver poco sano. Es cierto que la mayor parte de las razones por las cuales elegimos a una pareja son inconscientes. ¿Pero qué sucede cuando al elegir estoy intentando cubrir una necesidad patológica o llenar algún vacío?


Es común confundir una relación sana con una de codependencia ya que muchos de los sentimientos que acompañan a ambas situaciones parecieran ser sinónimos a simple vista, y en ocasiones la intensidad con la que se viven nos puede llegar a engañar. En ocasiones hasta social y culturalmente nos hemos convencido de que así debe ser (ya que es lo que veo en la tele, escucho en las canciones e identifico en todos lados…).

En una relación debe haber compromiso, sin embargo esto puede llegar a ser excesivo. Una persona codependiente busca relacionarse por medio de depender de otro para que llene todas sus necesidades y carencias emocionales. Por un lado busca complacer y hacer todo por ese otro y por el otro lado quisiera tener el control total de la pareja y la situación.


En una relación sana en donde predomina el amor hay equilibrio y ambos invierten la misma cantidad de energía y tiempo en la relación. En general hay un balance entre el dar y recibir y cada individuo puede ser quien es, expresarse libremente y sentirse plenamente tranquilo con esto. Hay momentos y espacios para mi y momentos y espacios para la pareja. Cada uno quiere lo mejor tanto para sí mismo como para el otro y ambos tienen la capacidad de motivar y apoyar al otro en su desarrollo. En una relación codependiente hay poca libertad y no hay cabida para ser quien soy realmente ya que en el fondo existen graves problemas de autoestima e inseguridad. Un lado acaba cediendo, olvidándose por completo y sacrificando demasiado.



Toda relación tiene altibajos, hay conflictos, diferencias, peleas y momentos difíciles. Es una parte normal y natural en una dinámica de pareja. Sin embargo, el amor no es algo que debería generarnos ni estrés ni ansiedad extrema, no es algo que nos debe tener con un sentimiento de malestar generalizado y constante, ni algo que haga tocar fondo. Si la relación está plagada principalmente de estas cuestiones negativas y difíciles, es un foco rojo. Si estás tolerando faltas de respeto y malos tratos que te hacen sentirte devastado, deprimido, enojado o carente de valor continuamente hay que tener cuidado, aún cuando “los momentos buenos… son MUY buenos…” En una relación sana no es necesario estar inventando excusas ni para tu pareja, ni para explicar qué es lo que haces tú ahí. En una relación sana uno puede poner límites, discutir, tener diferencias y entender que es parte de…y no sentirse continuamente amenazado sino entender que es una parte que se debe trabajar para resolver y avanzar.


El amor no debe ser una montaña rusa llena de una intensidad excesiva, no debe ser cansado, ni una carga, ni una obligación. No es una situación que hace que te sientas mal contigo mismo ni con lo que haces, no debe alejarte de lo demás o de los demás. No te ata a una persona, ni te obliga a olvidarte de ti para invertirte por completo en el otro. No es una adicción, no es miedo, no es una fusión absoluta, ni una situación que carece de límites en donde uno se pierde como individuo.
El amor es compañerismo, apoyo, independencia, libertad, llegar a acuerdos, equilibrio, colaboración, apoyo, entendimiento, presencia, intimidad, compañía, poner límites, ceder con consciencia, trabajo en equipo, encontrar equilibrio y satisfacción mutua.

Es normal que confundamos el amor con esa necesidad de estar con alguien 24 horas al día y que sin ellos no podemos existir ni funcionar. Si sientes que no puedes vivir sin tu pareja, que te falta el aire si no está- suena hermoso en una canción o un poema- pero eso no es amor, es dependencia.


Tener una relación sana contigo mismo también es saber decir que no, y saber cuando despedirte y terminar. Una relación sana no es necesariamente la que dura para siempre, pero si tiene un cierre basado en la comunicación y el acuerdo mutuo de que es lo mejor para ambas partes. Una relación codependiente puede incluso durar hasta más por el miedo a dejar ir esa relación que está llenando algún vacío, o porque alguno de los individuos prefiere una relación disfuncional y destructiva a la ansiedad de encontrarse solo.

Sino te sientes pleno o feliz en la relación en la que estás, tiene solución. No se tiene que vivir así, no es el único modelo de relación ni la única relación que existe. Es importante empezar por uno mismo, y de esta forma lograr los cambios necesarios y tener la vida y la relación que realmente quieres… y mereces…



Lee Ann Seifert


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