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  • Lee Ann Seifert Steinmetz

LIMITES PARA UNA VIDA MAS SANA Y FELIZ

Actualizado: jun 8

A veces nos sentimos frustrados, abrumados y estresados por cuestiones de la vida diaria que llegan a rebasarnos. Muchas veces no nos damos cuenta hasta que llegamos a nuestro límite y vivimos de mal humor o con niveles elevados de estrés. A continuación veremos como empezar a poner límites y cómo con estas pequeñas modificaciones se puede lograr fortalecer la salud mental y llevar relaciones más sanas y una vida más satisfactoria.


Desde pequeños los niños constantemente buscan límites que vienen del mundo exterior (principalmente los padres, la escuela, etc.). Aunque se molesten o se frustren los necesitan ya que esto les da mucha seguridad en su entorno, contención y un encuadre para pode desarrollarse física y emocionalmente de forma adecuada.


De adultos también es necesario seguir poniendo límites sanos en las distintas áreas de nuestra vida para poder vivir en paz y dedicar el tiempo y espacio necesarios a lo que lo amerita- es uno de los más grandes favores que puedes hacerte a ti mismo.

A veces no ponemos estos límites por culpa, porque tenemos la convicción errónea de que podemos con todo o para que nadie se enoje- pero lo único que sucede es que uno mismo acaba desgastado, frustrado y hasta enojado al no hacerlo. Inicialmente es primordial identificar cuales son tus límites (físicos, mentales, espirituales), entender qué es lo que sí puedes tolerar y qué no.

Del mismo modo, es básico ir identificando tus sentimientos, muchas veces el resentimiento viene de sentir que los demás se aprovechan de uno, en el momento que llegas a sentirte incómodo puede ser que se esté rebasando algún límite. Al poner límites es importante que seamos claros, directos y asertivos- sin dejar lugar a dudas o malos entendidos.


Un buen ejemplo de los momentos en que más nos cuesta decir que no o poner límites es en el trabajo. Es común que alguna vez tu agenda haya estado tan saturada que te sentías al borde del colapso por los niveles elevados de estrés. Una forma eficaz de reducir los pendientes es practicando el poner límites y decir que no. Existen cosas que son parte reglamentaria del puesto, sin embargo, a veces tendemos a colgarnos muchas responsabilidades que no nos corresponden. Esto puede sonar completamente absurdo ya que es “muy fácil decirlo, pero yo puedo perder mi empleo por eso.

Mientras cumplamos con nuestras responsabilidades nuestro empleo no estará en riesgo y a medida que se pueda ir poniendo límites uno se vuelve más eficiente y eficaz al poder priorizar y dedicarle la energía a lo realmente importante.

En las relaciones interpersonales (de pareja, familia, colegas, hijos, etc.) también es fundamental establecer límites. Al hacer un análisis personal, es importante reconocer tus sentimientos y saber con qué cosas si puedes y con qué cosas no.


Al identificar qué límite ha sido rebasado (por ejemplo: críticas constantes de algún familiar, amigos que constantemente llaman a horas inapropiadas, parejas que no dejan que tengas tiempo y espacio para tus actividades, etc.) puedes empezar a definir qué medidas tomar para remediar esta situación.



Puede ser complicado expresar estas ideas, sin embargo, si se hace en un ambiente de respeto y de forma asertiva el resultado traerá beneficios.

Poner límites puede parecer complicado en un inicio, sin embargo, ya que estás decidido y empiezas a hacerlo, notarás los cambios y verás los beneficios que seguro cambiarán tu vida para bien.



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