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LAS DOS CARAS DE LA NAVIDAD






Cuando pensamos en La Navidad en automático nos vienen a la mente varias imágenes de escenarios Navideños, celebraciones y tradiciones religiosas, posadas, villancicos, regalos, comida especial, convivencia en familia- en general es una época y una fecha que se relaciona con armonía, ilusión, paz, felicidad y entusiasmo.
Generalmente nos imaginamos que todos esperamos estas fechas con mucha ilusión y que las disfrutamos año con año. Sin embargo, hay quienes no tienen esta concepción y esta época del año se vuelve un periodo particularmente complicado en donde todo se encuentra cubierto por una manta de angustia y en ocasiones tristeza- las cuales hacen que La Navidad se convierta en algo poco deseado y esperado.

La forma de ver, vivir y sentir estos momentos tiene mucho que ver con la personalidad y la historia de cada individuo, sus experiencias y percepciones tanto positivas como negativas. Esto puede ser a nivel consciente o factores inconscientes, los cuales la persona no tiene muy claros.


Existe por un lado una parte mágica llena de matices positivos, en donde La Navidad se relaciona con la ilusión por festejar tradiciones tanto familiares como religiosas. Por otro lado la emoción por pasar tiempo en familia- convivir, disfrutar y compartir este tiempo y espacio con seres queridos.
Cuestiones simbólicas como las decoraciones, la comida, los regalos (la sorpresa, la incertidumbre, el cariño y la dedicación que uno pone en elegir regalos para sus seres queridos) juegan un papel fundamental y dan un toque aún más especial a estas fechas, para quienes lo disfrutan. Para algunos es un momento de unión, de solidaridad y puede llegar a ser un momento de reconciliación de algunos conflictos personales e interpersonales que se suscitaron a lo largo del año. La reflexión llena la mente de algunos y lleva a planear ciertos cambios para el ciclo que sigue.
Es un momento de reencuentros con uno mismo y con los demás en donde algunos aprovechan para sanar y empezar el siguiente ciclo llenos de alegría. Simbólicamente, relacionado al significado religioso, es un momento de renacimiento donde los vínculos afectivos se vuelven más significativos.
El amor, el cuidado y la unión es lo que se busca. Es del mismo modo un momento de evaluación en donde se toma en cuenta todo lo sucedido a lo largo del año. Hacia el futuro implica madurar y responsabilizarse para cumplir los objetivos del año que viene.


La otra cara de La Navidad no es tan alegre, sus matices van de gris a negro y, aunque para los que lo disfrutan es algo difícil de creer, llega a ser una época de mucha angustia, tristeza y desesperanza.

Existen varios factores por los cuales fechas como esta pueden desencadenar que los conflictos reprimidos salgan a la luz. Por un lado en una época de convivencia, se tiende a extrañar a las personas que ya no se encuentran con nosotros- personas que probablemente tenían un papel fundamental en las festividades.

Cuando existen duelos recientes o no bien resueltos se pueden complicar las cosas a nivel emocional en estas fechas.

Esto desencadena mucha tristeza, nostalgia e impotencia al no poder disfrutar de algo que social y culturalmente hablando ¨debería¨ disfrutar. Por otro lado hay quienes esperan demasiado de las personas que les rodean (tanto material como emocionalmente), y al ser una época en donde, en general, las expectativas se encuentran por los cielos – en el momento que no se cumplen se hace presente la frustración y hasta el enojo. Las cuestiones simbólicas como los regalos pueden llegar a ser un factor estresante- desde sentir inseguridad al no estar comprando lo “adecuado” para alguien significativo, hasta el “tener que” comprar regalos para un intercambio en el cual no quería estar – lo cual quita parte de la espontaneidad y lo personal de este tipo de tradiciones. Hay quienes afirman que se ha convertido meramente en una fecha donde predomina lo material- dejando a un lado lo “verdaderamente importante.”


En general la angustia o los sentimientos de tristeza, nostalgia y pesimismo relacionados a La Navidad, suelen ser pasajeros. Sin embargo, si es algo que rebasa los límites, que impide que una persona funcione y se relacione de manera adecuada y va más allá de un “disgusto” por la fecha es importante buscar ayuda profesional.



Lee Ann Seifert

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