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  • Lee Ann Seifert Steinmetz

ASERTIVIDAD


Es complicado encontrar un equilibrio en nuestra vida diaria tanto en la forma en que nos llevamos, manejamos y comunicamos con los demás.
Es común que permitamos que salten nuestros impulsos o por lo contrario no nos permitimos expresar lo que realmente deseamos- ambas situaciones generan sentimientos de angustia, enojo y/o estrés, dejándonos poco satisfechos.
En la casa, con los amigos, con la pareja, en el trabajo, con los hijos, etcétera podemos llegar a presentar ciertas complicaciones y la relación se puede ver comprometida si no somos asertivos.



La asertividad es una forma de comunicación que se sitúa entre la pasividad (en donde no se expresa nada) y la agresividad (expresarse de forma violenta), se trata de encontrar un equilibrio. Consiste en conocer los propios derechos y límites y poder defenderlos de una manera tranquila y positiva, respetando al otro al mismo tiempo.


Es aprender a comunicarte mejor, hacerte entender, expresar tus necesidades y/o deseos de forma madura; al mismo tiempo respetando las creencias y derechos de los demás.

El objetivo es poder expresarnos y lograr nuestros objetivos de una mejor forma.


Al ser asertivo te muestras ante los demás como una persona llena de confianza y seguridad en ti mismo. Cuando tienes paz y estabilidad interna es más fácil que te comuniques de forma clara, directa, concisa, segura, diplomática y profesional. Ser asertivo puede ayudar a que incremente tu autoestima, al ganar el respeto de los demás y tener relaciones más sanas.
Algunas situaciones de la vida diaria en donde la asertividad puede ayudarte a resolver la situación de forma más positiva son: conflictos con una pareja, conflicto con algún jefe o superior, diferencias de opiniones con familiares, amigos y/o colegas, poder expresar tus ideas sobre algún tema polémico en una situación social.

Al aprender a ser asertivo vas a poder lograr: que los demás no te impongan órdenes que van en contra de tus principios, deseos, valores o voluntad. Poder transmitir tus ideas sin temor ni timidez. Defender tus ideas, intereses, derechos y necesidades sin agredir u ofender a los demás. Evitar sentimientos de angustia, frustración y enojo innecesarios en ti y en los demás.


Hay personas que son asertivas de forma natural, sin embargo, si tú consideras que eres una persona a la que le cuesta trabajo puedes aprender a desarrollar esta habilidad. Existen diversas razones por las cuales alguien puede no ser asertivo: personalidad, sistema de creencias (ser lindo es sinónimo de estar de acuerdo con todos y permitir todo; ser mujer y haber sido criada a pensar que debes poner las necesidades de todos los demás antes de las tuyas), timidez, baja autoestima, estrés, poca tolerancia a la frustración, personas muy impulsivas y/o agresivas, etcétera.


Para lograr ser más asertivo puedes empezar por cambiar ciertos hábitos, hacer consciencia de qué es lo que quieres lograr e ir cambiando la forma en la que te enfrentas a las situaciones de tu día a día. Es cuestión práctica junto con un autoanálisis profundo, pero es algo que se puede lograr.




Si tú notas que se te dificulta seguir estos pasos y la falta de asertividad está teniendo consecuencias negativas en tu vida puedes buscar ayuda profesional, para poder llegar a la raíz de esta situación.
Es importante que nos conozcamos a nosotros mismos, y que aprendamos a asumir y aceptarnos como seres únicos y poder estar en paz con eso; no tenemos que ceder constantemente en todo lo que nos proponen o imponen (con la mera finalidad de complacer a los demás) pero tampoco es necesario “pelear” para defender nuestros ideales o expresar nuestros deseos y necesidades.
Al ser asertivo puedes lograr tus objetivos personales, sentirte tranquilo y al mismo tiempo respetar la individualidad y los deseos de los demás.

Lee Ann Seifert Steinmetz

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