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ADOLESCENCIA CONECTARNOS DE FORMA POSITIVA




La adolescencia puede llegar a ser una etapa compleja tanto para el/la adolescente como para los padres. Es una fase donde se presentan muchos cambios, muchos desajustes, mucho caos que lleva a momentos complicados para todos los involucrados. Existen ciertas actitudes y conductas que, si bien, se presentaran en otro momento serían patológicas. Sin embargo, en la adolescencia son completamente normales. A continuación vamos a hablar de algunas de estas características y de que, como padres, podemos hacer para que esta etapa sea menos compleja.

Es una etapa llena de cambios y pérdidas, como por ejemplo: la pérdida del cuerpo de niño (hay cambios bruscos en la constitución física, aumento paulatino de los niveles hormonales, y el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios- en ciertos momentos pareciera como que el cuerpo no es proporcional); de los papás que uno tenía de niño (la relación presenta ciertas modificaciones y complicaciones ya que el establecimiento de límites y la dinámica cambia); de la identidad de niño (es un periodo de transición entre la pubertad y la adultez, se reformula el concepto de sí mismo). Se presentan muchas transformaciones, y esto conlleva cierto proceso de duelo. En esta fase de transición el adolescente no es niño ni adulto; por un lado pelean para lograr independencia pero por otro lado quieren ser apapachados, mimados y cuidados, y no tener que encargarse ni responsabilizarse como los adultos (persisten esos deseos de protección y dependencia en el fondo aunque hagan todo por luchar en contra de eso). Hay un intenso desarrollo físico, moral, intelectual, emocional. Se busca establecer la identidad adulta, apoyándose en las primeras relaciones internalizadas con los padres, al mismo tiempo verificando la realidad que ofrece el medio social.



Los adolescentes a veces no saben ni que quieren, solamente que todo es intenso (irritabilidad, cambios de ánimo, hipersensibilidad). Aunado a todos los cambios mencionados anteriormente, las relaciones entre pares, con los padres, maestros, y en general el mundo que los rodea también cambian. La relación con el grupo de pares se vuelve primordial. La imagen personal es cambiante e inestable, a veces se pueden presentar problemas de autoimagen negativa. Se sienten poco comprendidos por los adultos (en realidad, ellos mismos poco se entienden); los intereses de antes ya no están vigentes y los intereses de la siguiente etapa pueden tardar en aparecer – es como encontrarse en el limbo. Poco a poco las cosas se van acomodando y van poniendo cada cosa en su lugar, sin embargo, esto toma tiempo y es necesario tener mucha paciencia y acercarse a la situación de la forma más positiva posible.

La conducta patológica que es normal en esta etapa es básica para formar la identidad. Hay un coctel de hormonas que no hace más fácil la situación. Para los padres es complicado ya que en principio esta etapa mueve muchas cosas ya sea conscientes o inconscientes en la vida de los padres, de su propia adolescencia y sus propios temas no resueltos. Por otro lado a veces es como toparse constantemente con pared, lo cual es muy frustrante y genera mucha angustia y enojo.
Como padre es importante: estar muy presente, conocer a tus hijos, saber en qué, con quién y dónde andan. Se debe lograr ser una base sólida para que crezcan, e intentar encontrar un punto de equilibro en donde por un lado se debe impulsarlos a ser seres responsables, independientes y libres pero al mismo tiempo con las reglas necesarias y que sepan que cuentan con un apoyo incondicional (aunque a veces no estén de acuerdo con su forma de ver la vida). Es básico en esta etapa tener límites claros y concisos pero a la vez darles libertad y responsabilidad (que vayan de acuerdo a la edad).
Interésate por la vida de tus hijos, puede ser que de repente te rechacen pero trata de hacer un esfuerzo por interesarte en las cosas que les gustan, sus amigos etc. Es básico entender que se empiezan a separar de papá y mamá porque están creciendo tienen que ser autónomos, y a veces es más fácil y menos amenazante para ellos separarse a la mala. El grupo social y los amigos son más importantes en esta fase ya que parecen más comprensivos. Intenten hacer actividades en familia, alguna actividad que capte la atención y el gusto de todos. Existen muchos libros y muchos especialistas a los cuales te puedes acercar si sientes que la situación te rebasa.

Recuerda no engancharte, tú eres el adulto, y debes ayudarles a madurar y convertirse en adultos definidos. Recuerda tu propia adolescencia y lo complicado que fue.

Es primordial mantener canales de comunicación abierta, que sepan que pueden acudir contigo antes de buscar información (a veces errónea) en otros lados y hablar antes de que sea tarde (incluso de temas complejos como la sexualidad).

Se empático, escoge tus batallas y ponles expectativas realistas.



Esta fase se presenta de manera distinta en cada adolescente, si te encuentras ante un adolescente que está presentando complicaciones recuerda que es una etapa y que esta también pasará. Si notas algo que se sale de los límites normales, dentro de lo “anormal” de esta etapa busca a un especialista, es básico saber identificar las señales de alarma (que los cambios sean demasiado drásticos o duraderos como: aumento o pérdida de peso excesiva, problemas de sueño, cambios radicales en la personalidad, cambio rápido y drástico de amigos, problemas continuos en la escuela ya sea en las calificaciones, conducta o relaciones, uso o abuso de sustancias, problemas con la ley).

Lee Ann Seifert

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